Viernes, 07 Septiembre 2018 15:41

Nos quedaron a deber. Destacado

Sexto informe. Año tras año, informe tras informe, administración tras administración, legislatura tras legislatura, se platean las mismas preguntas: ¿hasta cuándo podremos decir que tenemos un buen desarrollo como país?

 

Igualmente, año tras año, los agentes económicos, los analistas, las empresas y aun los medios de comunicación expresan después de un informe presidencial que no entienden a nuestros políticos. Ahora es mejor decir que los políticos no entienden a sus ciudadanos. Un día mandan un mensaje claro en el sentido de que la prioridad como país es el crecimiento económico; sin embargo, otro día argumentan que no existen acciones y elementos que contribuyan a la consolidación de los cambios.

 

Esto lo comento porque en el sexto informe presidencial se mencionó que estamos muy bien, que se cumplieron casi todos los compromisos asumidos al inicio de la administración, que se hicieron las reformas necesarias a través del “pacto por México”… que tenemos un mejor país que hace seis años.

 

Cuestión de enfoques, como dice el dicho popular. Es acertado señalar que se hicieron reformas, pero estas serían para crecer a tasas superiores al 2 por ciento, se nos dijo hasta un 5% al fin del sexenio; cuan lejana quedo esa promesa.  Se dijo disminuiría la violencia y la inseguridad y, lamentablemente, el crimen aumentó significativamente y el sentimiento de inseguridad también se incrementó porque no se han tenido resultados completamente positivos en la aplicación de las leyes judiciales.

 

Se nos dijo que el empleo aumentaría y, reconozco, ahí si se registró una mejoría; por número de empleos, correcto, pero no por nivel de ingreso salarial en los que fueron creados y/o registrados ante e IMSS. Las nuevas plazas laborales están con salarios bajos, no con los particularmente elevados como en años anteriores, lo que ha hecho que la masa salarial se ha contenido, en vez de aumentado.

 

Hay dos cosas que se nos quieren resaltar en este fin de sexenio. La primera se refiere a la reforma hacendaria para el fortalecimiento de los ingresos tributarios, no así para la competitividad de las empresas ni para que la base de contribuyentes se ampliara... la informalidad crece y crece y crece al grado de que INEGI menciona un 56.6% de los trabajadores mexicanos se encuentra en la informalidad o lo hace de manera propia. Lo segundo que se nos enfatiza es que se inició la disciplina financiera para los gobiernos estatales y municipales, mediante sistemas y programas de transparencia… que al final no sirvieron ante casos como los de despilfarro público de exmandatarios en Chihuahua, Tabasco, Veracruz, y otro número importante de entidades. Venas iniciativas que derivaron en incongruencias y malos resultados.

 

 

Que, por otra parte, puedo rescatar como favorable del último informe y de todo el sexenio? La transformación en las telecomunicaciones, la apertura al sector energético (aunque aquí en Mexicali nos sorprendieron con una nueva metodología de consumo-pago que nos puso en alarma), la reforma educativa encaminada a mejorar la calidad de lo que transmiten los maestros y reciben los alumnos. Lastima que se visualice una regresión por el próximo gobierno.

 

Para terminar el espacio de esta semana, el sexenio mostraba signos ilusionantes al principio (porque los cambios se hicieron por convocatoria y convencimiento, no por imposición), pero al final se volvió desmoralizador ante la ausencia de autocrítica, al combinar hartazgo social por el gasolinazo, por la inseguridad y la intranquilidad de los mexicanos en muchos lugares del país, por la evidente corrupción y carencia total de transparencia, por haberse privilegiado el compadrazgo, por el dispendio de recursos en promoción, por despilfarro en comunicación (pese a que no se realizaron ruedas de prensa ni acercamiento con medios sino hasta finalizar el período) y ostentosos viajes de familiares.

 

En suma, nos quedaron a deber.

 

 

Salvador Maese Barraza **

 

** El autor es Presidente de Index Mexicali

y Director de Recursos Humanos para LatinAmérica en Newell Brands.