Jueves, 22 Marzo 2018 17:00

No olviden la productividad Destacado

No olviden la productividad.

Salvador Maese Barraza *

 

 

 

En esta ocasión inicio comentando que estamos viviendo un escenario de cambio; se modifica la dinámica internacional en buena parte por el gro que está haciendo estados unidos en sus políticas internas y hacia el resto del mundo y, por otra parte, percibimos un cambio nacional por las próximas elecciones de julio: cambio, que puedes ser hacia adelante al dar solidez a las reformas o, por el contrario, hacer un retroceso, una vuelta a políticas como las de los años setenta del siglo pasado.

 

Vemos como os principales candidatos a la presidencia de México y sus equipos de coordinadores y asesores hablan de combatir la corrupción, de revisar -y en su caso rechazar- reformas que nos encaminan a la modernidad, de implementar el ingreso básico universal o el apoyo a los ninis, por ejemplo, pero poco hemos escuchado en las plataformas electorales de la productividad. Esta, la productividad, es uno de los más relevantes en el análisis de los procesos económicos, ya que es central para el desarrollo, la competitividad y los estándares de vida de la población.

 

Prácticamente, de ninguno de los candidatos hemos escuchado que una mayor productividad de los factores conlleva costos de producción más bajos para las empresas y precios menores para los consumidores, en la medida en que mayor productividad implica hacer más con la misma cantidad de recursos o hacer lo mismo con menos capital (humano, físico y tecnológico), trabajo y tierra-campo-mar. Sumado al uso transparente y eficiente de los recursos, queremos escuchar, por lo menos quien escribe, como impulsar la inversión en infraestructura, la innovación, el desarrollo tecnológico y la educación y la modernización -consolidación- institucional, detonantes todos del crecimiento y de la estabilidad socio-política. 

 

Tan relevante es la productividad como la certidumbre jurídica. A diferencia de la idea histórica de que la productividad dependía únicamente de los factores trabajo y capital, hoy sabemos que existe un número importante de variables que afectan su comportamiento: algunas las señalé en el párrafo anterior, pero también sobresalen la utilización de la capacidad instalada, las leyes y normas gubernamentales, las características de la maquinaria y equipo, los costos de los energéticos, la calidad de los recursos humanos y la influencia de los sindicatos dentro de las empresas, entre otros.

 

Me detengo en la parte laboral: la productividad en este aspecto permite estudiar los cambios en la utilización de la mano de obra, proyectar los requerimientos futuros de trabajo (aún y cuando enfrentamos claros procesos de mecanización y robotización), examinar los efectos del cambio tecnológico en el empleo y evaluar el comportamiento de los costos laborales que, en plena renegociación del TLCAN se insiste en que México debe subirlos. 

 

Para terminar, quiero comentarles que el potencial para incrementar la productividad es ilimitado, pues depende de la creatividad humana. Luego entonces, lanzo la siguiente pregunta ¿Por qué unos países registran mayor productividad y crecimiento económico que otros? La respuesta, de manera breve es por el entorno estructural prevaleciente en cada país, por eso -como en las empresas globales- debemos los mexicanos arriesgarnos por la modernización, no hacia el retroceso.

 

El autor es Presidente de Index Mexicali y Director de Recursos Humanos

para LatinAmérica en Newell Brands.