Lunes, 06 Noviembre 2017 00:00

Enrarecidas negociaciones

Salvador Maese Barraza *

 

Hace unos cuantos meses pensábamos que el simple anuncio por parte de Estados Unidos de renegociar y definir en lo general los objetivos para el Tratado de Libre Comercio de América del Norte / TLCAN, fue bueno y hasta se recibió con optimismo en nuestro país y en diversos sectores empresariales y políticos.

 

Aunque el optimismo, reunión tras reunión, ha ido perdiendo fuerza y claridad, además de que generan inquietud las declaraciones de quien ha pedido renegociarlo. Así es, aunque ya se han celebrado cuatro rondas -y la más reciente se extendió un par de días a lo originalmente previsto- no se ha logrado cancelar el riesgo de que el Tratado de marcha atrás; esto lo percibimos con mayor fuerza pues la semana pasada el mandatario estadounidense se dice que en reunión con senadores republicanos comentó que la amenaza de retirar a Estados Unidos del TLCAN es una táctica de negociación. Comentario que, dicho sea de paso, se suma a la frase que meses atrás dijo el mismo mandatario: “si no me gusta  lo negociado, lo cancelo”.

 

Comentarios y frases que se suman a diversas declaraciones -y contradicciones- expresadas en Estados Unidos por una diversidad de personas dentro y fuera del grupo negociador, dentro y fuera del gabinete de ese país. Quiero mencionar algunas con tono positivo al TLCAN que, seguro estoy, son  menos a las críticas y percepciones negativas.  Favorablemente se ha escuchado o leído que buscan profundizar y ampliar los temas; que el déficit no es relevante porque tienen flujos de capitales; que existen posibilidades de alcanzar un acuerdo favorable para los tres países; que debe modernizarse el Tratado para tener más competitividad frente al mundo; que si bien la negociación se pensaba sería en el 2017, se propone extenderla al 2018; que necesitan trabajadores mexicanos para actividades agrícolas.

 

Pero del otro lado de la moneda, y en donde parece ser que pesa más la negociación,  hay también declaraciones atacando al tratado comercial de Norteamérica. Señalo algunos: NAFTA el peor acuerdo jamás firmado; es un completo desastre al comercio; priorizaremos Buy American & Hire American; impondremos un veinte por ciento de impuestos a importaciones mexicanas, para pagar el muro; varios países manipulan sus monedas en nuestra contra; impondremos a terceros países compromisos de compra para nuestros productos; aplicaremos reglas de origen más fuertes para impulsar la producción norteamericana; es esencial tener un sistema justo para resolver disputas, y muchas más declaraciones en contra del comercio con Canadá y particularmente con relación a nuestro país.

 

Por eso no extraña que entre azul y media noche, el mandatario de la principal economía del mundo haya declarado en más de una ocasión “Tengo la obligación de darle una oportunidad al TLCAN”. Y esa puede ser la posición de un presidente que quiera velar por el bienestar de su país, pero también en ese sentido de que prevalezca el interés de la nación es que el Secretario de Economía  declaró al término de  la cuarta ronda de negociaciones en Washington: “lo que para ellos es intransigencia, para nosotros es sensatez” y no podían aceptarse propuestas disruptivas y contrarias al libre comercio y la competitividad. Esto porque al cierre de la ronda en Estados Unidos, el representante estadounidense señaló “No hemos visto indicios de que nuestros socios tengan la voluntad de realizar cambios que resultarían en un mayor equilibrio y una reducción de estos enormes déficits comerciales”.

 

Considero acertada la determinación mexicana de no ceder a chantajes y presiones; veremos lo que acontece en las siguientes semanas y en la quinta ronda de negociaciones que será en nuestro país en unas cuantas semanas más.

 

* El autor es Presidente de Index Mexicali y Director de Recursos Humanos para Latin América en Newell Brands.