Viernes, 20 Octubre 2017 00:00

Renegociación TLCAN e IMMEX

Salvador Maese Barraza *

 

En la 44ª Convención Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación, y como lo había comentado en las dos colaboraciones anteriores, era importante escuchar y conocer que nos depara al sector, a Baja California y al país a la luz de la renegociación del tratado con Estados Unidos y Canadá.

 

En principio captamos que tanto los funcionarios de gobierno como quienes participan por la iniciativa privada en el llamado “cuarto de junto”, dan información  no comprometedora, es decir sin posicionamientos, y si en cambio opiniones generales sobre el ambiente de las negociaciones y lo que podría afectarnos la cancelación del TLCAN. Esto no llama mucho la atención, pero una gran mayoría de los expositores y de quienes asistimos, comentábamos que no sería el fin del mundo el no operar con el tratado trinacional, que el plan B es diversificar mercados (tanto de destino de las exportaciones, como de fuentes de proveeduría) y que el modelo IMMEX -como antes del TLCAN y desde hace 50 años- puede funcionar si se dan las condiciones de competitividad, de no tener muchas regulaciones, a tener un esquema fiscal  ágil y de utilizar la logística como elemento de competitividad más allá del costo de la mano de obra.

 

El aspecto del capital humano quedó de manifiesto en el evento de Mérida cuando se abordaron las Zonas Económicas Especiales, las cuales si bien están definidas para cerrar la brecha entre el sur-sureste y el centro norte del país -es decir, disminuir la desigualdad de desarrollo e ingresos- debe procurarse su capacitación y por supuesto el desarrollo de  talento. También en este nuevo esquema de desarrollo regional, se externó la inquietud de que no debe descuidarse el dinamismo del norte y/o del Bajío en aras de privilegiar el sur del país, pues lo que se trata es que todo el país incremente su desarrollo, no el que las zonas y ciudades que actualmente compiten con empresas de clase mundial -como Mexicali-  tengan que retraerse o descuidarlas con el argumento de nivelar el crecimiento del sur-sureste.

 

Pero volviendo al tema del TLCAN, quiero hacer un breve análisis después de cuatro rondas de negociación ya que lo que escuchamos estos últimos días es una clara señal de que no se quiere modernizar… por lo menos eso es lo que se ve por los posicionamientos y las propuestas hechas por el equipo de los Estados Unidos. Se está generando mucha incertidumbre no sólo para las empresas, los agentes económicos y los hombres de negocios; hay además planteamientos que “estiran la liga” como se dice comúnmente; pretensiones como las de aumentar las reglas de origen y maximizar el contenido de componentes estadounidenses en el bien producido en la región; exportar por temporadas cuando la producción interna de Estados Unidos no sea suficiente, pues no se quiere dañar a sus productores (aunque más parece que no quieren enfrentarlos a la competencia); el querer revisar cada 5 años el tratado; el restringir importaciones de textiles mexicanos al menos por dos años… y otra serie de medidas incongruentes con el libre comercio y la política de competencia.

 

Como estableció hace unos días el Wall Street Journal, no se están generando incentivos  para que los negocios desplieguen capitales a climas de inversión más confiables; más grave aún, considero que no se están aquilatando en los propios Estados Unidos los impactos económicos, políticos y sociales de darse el rompimiento del sistema de comercio y complementariedad en América del Norte.

 

Termino diciendo que este contexto de incertidumbre económico-comercial, se empatará con el ambiente electoral en México, que si no sabremos definir con objetividad, empantanará nuestro desarrollo o, como nos alertó Aguilar Camín en la convención, se ensombrecería la situación de México hacia el 2020.

 

 

* El autor es Presidente de Index Mexicali y Director de Recursos Humanos para LatinAmérica en Newell Brands.