Viernes, 13 Octubre 2017 00:00

Lo que queremos del encuentro

Salvador Maese Barraza *

 

Hoy es el cierre de la 44 convención nacional de la industria maquiladora y manufacturera de exportación, en la bella ciudad blanca, Mérida. Por eso retomo el tema que inicié hace ocho días.

 

México -aún- es socio de su vecino mediante el TLCAN, pero también hay que reconocer que debe participar en un mundo globalizado mediante eficiencia, mejores costos y, evidentemente, en la diversificación de mercados.

 

Así, ante la incertidumbre que genera la renegociación de ese tratado, la respuesta de las autoridades no deberá ser lenta, sino abierta a  buscarse soluciones a la problemática de la industria maquiladora porque, hoy por hoy, es la industria que genera empleos y  atrae inversión extranjera, pero sin duda es la que en conjunto corre más riesgo por los planteamientos que se hacen de reglas de origen, déficit comercial e incluso temporalidad de exportaciones para que sea protegido el mercado estadounidense.

 

Independientemente de pretender la diversificación de mercados para no depender tanto de un sólo destino, habrían de impulsarse en el sur del país y en las llamadas zonas económicas especiales, las condiciones, la productividad y los estímulos como los que tiene la maquiladora; ¿por qué?, porque podemos afirmar que la maquiladora es estratégica... aunque en ocasiones esto no se quiera ver.

 

Con esto quiero decir que más allá de que la IMMEX es un sector vital por su aportación de divisas, a partir de esta reunión anual deberán ponerse los elementos necesarios para retener -y también atraer- a la manufactura global con elementos de competencia, de desarrollo de capital humano, de seguridad y certidumbre  jurídico-fiscal al modelo.

 

Lo señalo ya que de años atrás y hasta hoy, se nos han puesto reglas y normas que no restituyen la desventaja en la que hemos caído frente a otros países, desventajas que no se duda ocasionaron el desplazamiento de inversiones y producción fuera de México. 

 

Hoy por hoy, la empresa de manufactura global como la que se reúne en Yucatán y de la que somos fiel reflejo en Mexicali, contribuye con la mayor parte de la economía de Baja California y del país, así como también genera impacto favorable en la generación de servicios, en el transporte, en la formación técnica y profesional, en las aduanas y en otras tantas actividades productivas,

 

 

Por lo anterior se hace imprescindible que derivado de lo que ocurra en la convención (y por supuesto de la renegociación del TLCAN) se diseñe una política pública que favorezca el desarrollo de la IMMEX; el propósito será sumar los esfuerzos federales con los estatales y con los municipales, pues hay que reconocer que una buena parte de la inversión extranjera, del consumo nacional y de la riqueza regional dependen de los ingresos generados por nuestra industria.

 

Recordemos que la maquiladora mexicana, la manufactura global de exportación está en un mundo globalizado. Pero paradójicamente, pese a tener un esquema de apertura nacional, a nuestro sector se le está acorralando como una fuente inagotable de recursos fiscales y tramitología, lo que puede estar mandando señales erróneas al exterior. Más aún, no puede darse un desarrollo en otras regiones del país solo por decisión o por su ubicación: si esos lugares no ofrecen los requerimientos de logística y competitividad, el crecimiento y el desarrollo no se van a presentar.

 

Termino diciendo que mis comentarios no deben interpretarse como enfrentamiento de opiniones con instancias de gobierno, sino como un llamado a trabajar en objetivos comunes para no restarle al norte-centro del país su visión de desarrollo, para trasladársela al sur.

 

 

* El autor es Presidente de Index Mexicali y Director de Recursos Humanos para  Latin América en Newell Brands.