Jueves, 29 Diciembre 2016 00:00

Socios integradores

Salvador Maese Barraza *

 

Con esta colaboración, recurrente lector, se da por terminado un año de comentarios semanales sobre algunas prácticas y estrategias que se hacen en otros lugares de nuestro país y del mundo, así como respecto a nuestra ciudad para mejorar su competitividad y las acciones que hacemos en favor de su desarrollo.

 

La realidad de baja competitividad, la existencia de dificultades para acelerar la modernización, los elevados costos que para las empresas significa la apertura comercial y la vivencia de prácticas proteccionistas mencionadas por países con los que comerciamos, ponen a prueba la imaginación de empresarios y organismos empresariales para salir adelante.

 

Una herramienta útil para ello es la cooperación inter-empresarial que se puede identificar y entender no sólo por el intercambio comercial directo, sino también de forma indirecta al usar capacidad instalada, para compartir procesos industriales, prácticas de logística y modelos administrativos.

 

Es decir, se trata de la transmisión e intercambio de conocimientos (técnicas y experiencias) o de recursos materiales, humanos y financieros, con el firme propósito de solucionar problemas específicos detectados en los procesos productivos; esto, es lo que se ha perdido de vista cuando recientemente se dice que el libre comercio y los beneficios de la vinculación por medio del TLCAN no han sido benéficos para nuestro país vecino.

 

De hecho, se olvida que en todo proyecto de interdependencia productiva y comercial existen importantes elementos de reciprocidad y de complementariedad en los procesos de manufactura, en el intercambio de tecnologías y en la participación de personal especializado.

 

Con base en lo anterior, no debe pensarse que la industria manufacturera de exportación -ahora IMMEX- nació del TLCAN; todo lo contrario, la maquiladora que lleva como modelo medio siglo ha sido competitiva por el empleo eficiente de insumos, materias primas, componentes y artículos semi-terminados para su posterior exportación no sólo a Estados Unidos, sino también a países europeos, latinoamericanos y asiáticos.

 

Señalo esto porque se olvida tanto en nuestro país como recientemente en los de mayor desarrollo, que el progreso no surge de la noche a la mañana; por el contrario, se debe a profundos cambios en la estructura de producción, si existe la plena convicción de recuperar y consolidar la posición en el flujo internacional de productos y servicios; es decir, no cerrando la economía, ni mucho menos argumentando creer en el libre comercio estableciendo en paralelo barreras.

 

No obstante que simpatizo con el libre comercio, creo que debemos orientar determinadas estrategias y acciones para que la reestructuración industrial y la modernización de una ciudad como Mexicali considere articulaciones sectoriales, se fomente la innovación, se incorpore personal más capacitado y que los modelos de negocios sean sustentables, como también el manejo de la política y recursos públicos sean transparentes y bien canalizados para el mejoramiento de la comunidad.

 

Algunas de esas iniciativas las hemos analizado y ejecutado en index Mexicali, lo cual mencionaré en siguientes colaboraciones. Mientras tanto, tengan, amigos lectores, un excelente cierre de año y que el que comenzará nos depare cosas buenas a Mexicali y para los que lo habitamos.

 

* El autor es Presidente de Index Mexicali y Director de Recursos Humanos para Latin América en Newell Brands.